
La cuenta regresiva ha comenzado. La banda tributo a Pink Floyd se prepara para uno de los momentos más importantes de su trayectoria: su primer concierto en el Auditorio Nacional el próximo 31 de marzo.
Durante una conferencia de prensa cargada de emoción, el proyecto compartió su historia, una que no nació de la noche a la mañana, sino que se ha construido a lo largo de casi una década de disciplina, cambios y resiliencia. Desde sus inicios alrededor de 2015, cuando sus integrantes se encontraron a través de internet con la intención de rendir homenaje a la legendaria banda británica, el camino ha estado marcado por ensayos improvisados, escenarios pequeños y una conexión inmediata basada en la pasión musical.

Lejos de ser una agrupación improvisada, el proyecto ha evolucionado con el tiempo, enfrentando retos como la pandemia, que significó un punto de quiebre. Con presentaciones canceladas y la salida de varios integrantes, la banda se redujo a su núcleo principal. Sin embargo, lejos de desaparecer, ese momento se convirtió en un renacer. La ausencia del escenario y el contacto con el público reforzaron su convicción de continuar.
“Se empieza desde cero, tocando para una persona o incluso para nadie, pero el sueño siempre permanece”, compartieron durante el encuentro.
El concierto en el Auditorio Nacional representa no solo un logro, sino el resultado de años de esfuerzo que sus integrantes han sabido equilibrar con sus vidas profesionales. Entre ellos hay perfiles que van desde la psicología y la comunicación, hasta la economía y la gestión empresarial, demostrando que la música no está peleada con otras disciplinas, sino que se nutre de ellas.

Para esta fecha especial, el espectáculo promete ser una experiencia inmersiva. Se trata de un concierto sinfónico completamente renovado, con arreglos originales desarrollados para más de 40 músicos en escena, combinando la fuerza del rock progresivo con la sutileza de una orquesta.
El repertorio abarcará distintas etapas de Pink Floyd, incluyendo clásicos imperdibles y piezas menos exploradas, ofreciendo un recorrido que conectará tanto con fans de toda la vida como con nuevas audiencias. Todo esto estará acompañado por una producción visual ambiciosa, con proyecciones diseñadas específicamente para cada tema.
Más allá de la ejecución musical, la banda destacó un elemento que los distingue: la conexión con el público. A diferencia de otros proyectos tributo, buscan no solo interpretar la música, sino transmitir emociones y generar una experiencia cercana, viva y auténtica.
El concierto del 31 de marzo no es solo una presentación más. Es la culminación de años de trabajo, sacrificio y pasión. Como ellos mismos lo definieron en una sola palabra: pasión, sacrificio y euforia.
