
El rapero zaragozano rindió tributo a la lírica rapera con invitados de lujo y un público entregado
En una Ciudad de México vestida de lluvia y nostalgia, Sharif Fernández ofreció uno de los conciertos más potentes de su carrera. El Teatro Metropolitan fue escenario de una celebración íntima y vibrante en la que el rapero español compartió con su público más fiel y nuevos seguidores un viaje emocional a través de sus letras más representativas.
El concierto arrancó con referencias que tocaron la fibra colectiva: Canserbero, Nach y Kase.O sonaron como ecos de un pasado que sigue vigente, antes de que Rapsusklei irrumpiera en escena para abrir el camino. Poco después, Sharif subió al escenario y, con “Triste canción de amor”, inauguró una noche donde la lírica fue reina y la emoción, constante.
En cada intervención, Sharif construyó una narrativa que alternaba entre lo íntimo y lo festivo. Canciones como “100 frases”, “Tequila y limón” y “La primera persona del plural” pusieron de pie al público, mientras otras como “Culpable”, “R.o.n.r.o.n.e.a.” y “Azul” sumergieron a los asistentes en una atmósfera introspectiva y reflexiva.

Una de las postales más entrañables fue el reconocimiento a su cómplice musical Gordo del Funk, quien recibió una ovación cerrada tras interpretar parte de Pyramo y mostrar su destreza vocal.
Sharif también dedicó un segmento a su colaboración con el mexicano Charles Ans, reviviendo su álbum conjunto Órbitas con los temas “400 estrellas” y “Malas decisiones”, antes de prender el escenario con “Lumbre”, su primera colaboración.
Pero el momento más ovacionado llegó con “Más contigo”, cuando Sabino subió a escena. Ambos raperos se abrazaron tras una interpretación cargada de emoción, marcando otro puente entre España y México, entre generaciones y estilos.

En la recta final, Sharif apeló a la nostalgia de sus seguidores más antiguos con himnos como “Si tú me dejaras” y “El Escritor”, antes de cerrar con broche de oro junto a Rapsusklei y Juaninacka, interpretando clásicos como “Enero”, “Cleopatra” y “Con los ojos cerrados”. La fuerza del público cantando al unísono terminó por sellar una comunión absoluta entre artista y audiencia.

El cierre, cargado de simbolismo, llegó con “Me equivoqué” y “Talismán”, en donde Sharif volvió a mostrar su afecto por el público mexicano, quienes respondieron con una frase que ya es mantra: “Sharif, hermano, ya eres mexicano”.
Una noche para el recuerdo, donde el rap fue poesía, fue abrazo y fue casa.

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