
Cuando las luces se apagaron en la Plaza de la Constitución, una vibración comenzó a subir desde el asfalto hasta el escenario. Entonces apareció Shakira. Pequeña en la inmensidad del Zócalo, gigante en las pantallas. Se quitó las gafas, miró a la multitud y sonrió. Lo que tenía enfrente no era un estadio más: era el corazón del país que llama su casa.
De acuerdo con autoridades capitalinas, más de 400 mil personas se dieron cita para presenciar el cierre en México de su gira Las Mujeres Ya No Lloran, convirtiéndola en la artista con mayor asistencia en la historia del Zócalo. El récord anterior pertenecía a Los Fabulosos Cadillacs, quienes reunieron a 300 mil asistentes en 2023, seguidos por Grupo Firme con 280 mil en 2022.

El vínculo entre México y Shakira no nació anoche. Se remonta a 1996, cuando con apenas 18 años eligió este país para iniciar su primera gira internacional con Pies Descalzos. Desde entonces, cada regreso ha marcado una nueva etapa: del Tour Anfibio al Tour de la Mangosta, del Oral Fixation Tour a su primera presentación en el Zócalo en 2007 ante 210 mil personas.
Casi dos décadas después, volvió al mismo escenario para duplicar la cifra y confirmar que su conexión con el público mexicano no es casualidad, sino constancia. En esta gira también logró 13 sold outs en el Estadio GNP Seguros, consolidando uno de los capítulos más sólidos de su carrera en el país.

El concierto arrancó con fuerza: La Fuerte, Girl Like Me, La Intuición y Estoy Aquí, acompañadas de fuegos artificiales que iluminaron la Catedral Metropolitana. Más adelante, regresó a sus raíces con Antología, coreada verso a verso por una audiencia multigeneracional.
Pero el momento más emotivo llegó cuando anunció que interpretaría una canción que “le debía a México”: Dónde Estás Corazón, tema que no sonaba en el país desde hacía seis años. La nostalgia se apoderó del Zócalo. Era la misma canción con la que comenzó su historia aquí hace tres décadas.

Entre TQG, La Bicicleta, Soltera y los himnos más recientes, Shakira también dejó mensajes claros:
“Las mujeres solas somos más vulnerables, pero juntas somos invencibles”.
Y añadió: “El amor por el otro es muy bonito, pero el amor propio lo es aún más”.
El show, que inició a las 20:30 horas, fue más que un concierto gratuito: fue una declaración simbólica. El cierre de una etapa, el abrazo de 400 mil personas y la confirmación de que, en México, Shakira juega en casa.
