
Desde Tijuana, Baja California, Debajo del Promedio ha construido una carrera sólida dentro del punk rock mexicano. Con más de 17 años de trayectoria —y una evolución constante desde su formación en 2004— la banda ha lanzado cinco producciones de estudio y compartido escenario con agrupaciones de México, Estados Unidos y distintos países.
Su historia discográfica comenzó con Hay Algo Mejor (2004), material con fuerte influencia del punk rock californiano que los posicionó regionalmente. En 2006 llegó Limonada, álbum que amplió su alcance nacional gracias al impacto en redes sociales y presentaciones en escenarios como House of Blues y los EXA Conciertos, compartiendo cartel con artistas como Molotov y Julieta Venegas.
En 2008 lanzaron un EP que incluyó su único cover hasta la fecha, “Princesa” de Joaquín Sabina, lo que les permitió participar en compilados y realizar giras nacionales.
La exploración artística continuó con PRISMAS (2012), un álbum conceptual acompañado por un espectáculo teatral en el que actores y acróbatas representaban cada canción en vivo, consolidando una propuesta escénica ambiciosa y poco común dentro del género.
Tras una pausa, el EP Permanencia Voluntaria (2020) marcó su regreso formal. Posteriormente, FUTURO (2022), producido por Roy Cañedo, presentó una renovación sonora con letras más personales y una madurez evidente en su narrativa. El lanzamiento fue acompañado por sesiones en vivo y los videos oficiales de “Luciérnaga” y “Sin Coro no tiene corazón”, reafirmando la potencia del trío sobre el escenario.
Un clásico que vuelve
Hoy, la banda relanza “¿De qué color te pinto mi dolor?”, el primer sencillo de Limonada, a 20 años de su estreno dentro de la escena pop punk independiente en México.
Melancólica pero energética, con guitarras al frente y un coro que nace desde la vulnerabilidad, la canción habla de ese momento en el que no sabes cómo explicar lo que sientes… y decides convertirlo en música.
El relanzamiento no responde únicamente a la nostalgia, sino a la convicción de que su emoción sigue vigente y puede conectar con nuevas generaciones que buscan un pop punk honesto, directo y con corazón.
