
Una verdadera explosión de nostalgia y clásicos fue lo que se vivió con Vilma Palma e Vampiros en su regreso a la Ciudad de México. La agrupación argentina ofreció una noche cargada de energía en el Pepsi Center, demostrando que, lejos de desaparecer, han mantenido viva su historia durante 36 años de trayectoria.
Para muchos, la banda marcó los años noventa y principios de los 2000 con canciones como “Bye Bye”, “La Pachanga” o “Soy un Loco”, temas que se convirtieron en parte esencial del soundtrack del rock en español en Latinoamérica. Aunque su presencia en la radio mexicana disminuyó con el paso del tiempo, el grupo continuó creando música y consolidando su legado.

Después de cuatro años sin presentarse en la capital, la banda volvió para reencontrarse con su público chilango en una velada que, en palabras de Mario “Pájaro” Gómez, fue “una bomba llena de hits”. Minutos antes de las nueve de la noche, el recinto se transformó en una auténtica discoteca noventera.
El setlist recorrió distintas etapas de su carrera: desde temas de 3980 (1993) como “Mojada” y “Verano Traidor”, pasando por Fondo Profundo con “Fernet con Coca”, hasta llegar a lanzamientos recientes como “Me Siento Loco” (2024), cuyo videoclip proyectado en pantalla mantuvo intacta esa esencia retro que caracteriza al grupo.

Uno de los momentos más emotivos llegó con “Secretos”, canción dedicada a las madres de los integrantes y a Karina Di Lorenzo, quien recientemente celebró su maternidad.
Más allá de algunos lapsus y detalles propios del show en vivo, la conexión con el público fue constante. Ver a Vilma Palma e Vampiros hoy es subirse a una máquina del tiempo rumbo a los años 90, donde la nostalgia, el baile y el pop-rock argentino siguen teniendo un lugar privilegiado en la memoria colectiva.
