
La icónica banda argentina Vilma Palma e Vampiros volverá a la Ciudad de México el próximo 20 de febrero de 2026 para presentarse en el Pepsi Center WTC, reafirmando su conexión histórica con el público mexicano y demostrando que su legado no vive solo de la nostalgia, sino de una vigencia que sigue creciendo.
Durante una conferencia virtual con medios, Mario “Pájaro” Gómez compartió reflexiones honestas sobre el presente de la banda, su relación con las nuevas generaciones y los retos de seguir activos tras más de tres décadas de trayectoria.
Una banda noventera que conecta con la Generación Z
Con más de 4 millones de oyentes mensuales en plataformas digitales, Vilma Palma vive un fenómeno poco común: jóvenes que no habían nacido en los noventa hoy corean himnos como “La Pachanga”, “Auto Rojo” o “Bye Bye”.
“Es impresionante que chicos de 20 o 25 años escuchen discos grabados en 1991 o 1993 y se enamoren de esas canciones”, confesó Gómez. Para la banda, el reto no es solo celebrar el pasado, sino estar a la altura en vivo ante públicos que los redescubren en Spotify o YouTube.
Tras su reciente paso por el Vive Latino, donde demostraron que su energía escénica sigue intacta, el Pepsi Center representa un nuevo desafío: un show más íntimo, pero igual de intenso.
Entre clásicos y posibles sorpresas
Aunque el repertorio aún se está definiendo, la banda adelantó que el concierto estará cargado de clásicos —porque el público los exige— pero no descartan incluir temas menos explorados de su catálogo de 13 discos.
Sobre nueva música, Gómez fue claro: no hay prisa. En tiempos donde la industria exige sencillos constantes, la banda prefiere esperar a que las canciones “fluyan” antes de grabar. “Las primeras canciones tenían una magia irrepetible. Ahora es más difícil, uno se presiona más”, admitió.
IA, industria y vigencia
Uno de los temas más interesantes de la charla fue su postura frente a la inteligencia artificial en la música. Aunque reconoce que puede ser útil como herramienta, Gómez dejó claro que no reemplaza la esencia del compositor: “No me gusta dejarle el trabajo a la máquina. Puede ayudarte, pero no hacer la canción por vos”.
En un panorama saturado de lanzamientos digitales, Vilma Palma encuentra su fortaleza en algo más simple: canciones que marcaron momentos de vida. Historias de parejas que se conocieron gracias a un tema, familias que crecieron escuchándolos o fans jóvenes que los descubren como si fueran una banda nueva.
México, una historia pendiente
Mario recordó que en los noventa la banda vivió una relación intensa con México, aunque durante años dejaron de visitar el país por cuestiones de industria. Hoy, ese vínculo se reconstruye paso a paso.
“México es un país rockero y muy musical. Siempre nos recibieron con mucho cariño. Volver es un reto y una alegría”, señaló.
El 20 de febrero no será solo un concierto; será una celebración generacional donde conviven quienes vivieron la euforia noventera y quienes la están descubriendo por primera vez.
Vilma Palma e Vampiros no es solo un recuerdo: es una banda que sigue escribiendo capítulos.
