Si pensabas que los juegos de puzles ya habían explotado todas sus ideas, llega Hannah VCR a probarte lo contrario… con cinta magnética. En esta versión derivada del juego de plataformas Hannah, el estudio mexicano Space Boy da un giro total y nos sumerge en una experiencia tan retro que casi huele a videoclub. ¿El gancho? En lugar de saltar y esquivar, aquí vas a editar cintas VHS para resolver puzles. Y sí, es tan raro y genial como suena.

Editando el pasado para avanzar al futuro
En Hannah VCR, tomamos el control de Hana, nuestra protagonista pixelada, mientras intenta abrirse paso a través de 30 niveles con una sola misión: llegar a la salida… sin tropezar en el intento. Cada nivel es una grabación que debemos manipular como si tuviéramos un control remoto con poderes mágicos.
Y no, no es darle al “pausa” y ya. Aquí tienes que cortar, empalmar y reorganizar segmentos de cinta VHS para crear un camino libre de obstáculos. Como si fueras editor en un canal de TV, pero con más estrés y menos café.
Además de llegar a la meta, hay que recolectar tres trozos de papel por nivel, que juntos arman un gran rompecabezas final. Así que si pensabas que esto era un paseo por Blockbuster, prepárate: aquí cada cinta viene con trampa.

Canal rojo, canal verde… ¿y este botón para qué sirve?
La jugabilidad se va complicando conforme avanzas. A partir del casete 15 (sí, aquí los niveles son casetes, no mundos), el juego mete códigos de colores: rojo, azul y verde. Cada canal activa o desactiva elementos del entorno, y es tu trabajo combinarlos como un DJ de los noventa… pero con más guillotinas de cinta.
La herramienta estrella es justo esa: una especie de cortadora VHS que te permite segmentar la grabación y armar tu propio Frankenstein de metraje. El reto está en hacerlo sin que Hana tropiece, porque si lo hace… ¡a empezar desde cero!
Spoiler emocional: sí, duele ver cómo choca por no editar bien una curva.

Nostalgia que entra por los ojos (y por los oídos lo-fi)
Todo en Hannah VCR está diseñado para que sientas que estás frente a una televisión vieja, con gráficos pixelados de baja fidelidad, efectos de distorsión magnética y esa sensación de estar viendo algo grabado encima de una telenovela de 1996.
La banda sonora lo-fi acompaña perfecto el mood: relajante, suave, como si alguien te estuviera diciendo “sí, estás atrapado en este casete, pero al menos te relajas mientras lo resuelves”.
¿Y lo mejor? Algunas funciones pueden jugarse en realidad virtual: desde interactuar con una estantería para organizar tus casetes, hasta ver cómo tus ediciones cobran vida en un entorno envolvente. No es obligatorio, pero si tienes VR, prepárate para sentirte como el Jedi de los editores de VHS.

El rompecabezas más grande (y no, no es encontrar una videocasetera funcional)
Cada nivel completado te da piezas de un rompecabezas global, que no solo añade una capa narrativa, sino que te deja con esa dulce frustración de querer resolverlo todo. El diseño exige paciencia, atención al detalle y, ocasionalmente, gritarle a la pantalla cosas como: “¡¿Pero cómo que ese canal azul activa eso?!”
Y es justo ahí donde Hannah VCR brilla: hace que el ensayo y error se sienta bien. Te empuja a pensar diferente, a rebobinar literalmente tus decisiones y a ver los niveles no como caminos, sino como piezas que puedes editar a tu antojo.

📼 Disponible para PC y VR.
¿Listo para cortar, pegar y resolver con estilo? Hannah VCR te espera con cinta, nostalgia… y unos puzles que no te dejarán dormir.

